Los platos típicos de Lisboa - Portugal

RICERCA HOTEL


Arrivo
Partenza

Info:

Informaciones útiles para visitar Lisboa

Info »

News

Atención al cliente

Atención al cliente


Un "bocado" de Lisboa


Las tascas son el reino de la cocina portuguesa casera y auténtica; son pequeñas hosterías, a menudo pequeñísimas, que en Lisboa se concentran sobre todo en los viejos barrios del centro, los barrios árabes, la Baixa, el Bairro Alto y el Chiado.

Pasen de aquellos llamativos, con camarero-pregonero al exterior que saludando en tres o cuatro idiomas les invita a entrar. Las tascas más auténticas tienen un aspecto bastante sobrio y son a gestión familiar, con una persona o dos que cocinan y una persona a servir a las mesas.

Los precios bajos (mejor dicho, muy bajos) de las tascas no reflejan para nada la calidad de las comidas, siempre frescas y cocinadas con simplicidad. Cada plato constituye una comida, porque vienen todos servidos con abundantes contornos de verdura, arroz y patatas, y el vino (vinho) de la casa es económico y generalmente, sobre todo el rojo, muy bueno. Sus clientes de habitué (obreros y empleados en pausa almuerzo y  por la tarde, también en los días laborables, la gente del barrio) es una especie de "certificado de garantía" en ese sentido.

La solución ideal es optar por los platos del día (pratos do dia): llegan antes, son más económicos y siempre están muy frescos; el menú de estos platos siempre está expuesto afuera, también sencillamente escrito a mano sobre una hoja de papel, y si algunos no logran entender el portugués (o la caligrafía...) y de qué tipo de manjar se trata no titubeen a preguntarle al tabernero (les ocurrirá sobre todo por el pescado, que tiene mil nombres diferentes en todo el mundo...). En todas las tascas también tienen un menú con los platos que se encuentran todos los días, generalmente sopas y carnes y pescado a la parrilla. Les será sobre todo útil si llegan tarde, cuando algunos platos del día podrían haber terminado (en Portugal se almuerza y se cena muy pronto: 12:30/13:00 el almuerzo, 20:00/20:30 la cena. Al finalizar la comida se puede elegir generalmente entre dos o tres dulces, de probar también porque en muchos casos se trata de dulces caseros que se encuentran difícilmente en las aunque dotadas y óptimas pastelerías.

Para parrilladas de carne, también aquí con abundantes contornos, y con una óptima relación calidad-precio, hay las churrasquerías, unos asadores donde se puede comer también en la barra y dónde también se encuentran sopas.

No faltan restaurantes de clase mediana y alta, tal como locales de cocina africana, indiana y brasileña, además de muchos restaurantes vegetarianos, que contrariamente a otros Países europeos, tienen precios muy económicos.

Otros locales muy difusos en todo el País son las salas de té (casas do chá) que corresponden por frecuentación más o menos a los pub ingleses e irlandeses, o bien: aquí encontrarán a quienquiera, de las señoras de una cierta edad a los obreros a la salida del trabajo, de las familias con niños a los grupos de chicos. Casi siempre las salas de té también son pastelerías y son el puesto ideal para una merienda postmeridiana o para concluir de manera relajante el día.

El alimento base de la cocina portuguesa es el pez (peixe): lo encontrarán en cada tasca o restaurante del País. Siempre muy fresco, es consumido en grandes cantidades a la parrilla (grelhado) (sobre todo las sardinas, pero también doradas, lubinas, jibias, calamares...), y también cocido o sancochado (cozido).

Capitulo aparte va reservado al bacalhau (bacalao) plato nacional que es cocinado en centenares de modos, más bien, se dice que en Portugal hay 365 recetas de bacalhau, una por cada día del año... Los pesqueros portugueses no logran por sí solos suplir a la continua demanda de merluza, y en los últimos años ha empezado la importación desde Noruega; por eso su precio ha aumentado ligeramente, pero en las tascas de la misma Lisboa, más cara con respecto al resto del país, un plato  (y por lo tanto una comida...) a base de bacalhau sigue no superando los 6/7 euros.

No obstante su presencia prácticamente en casi todos los menús del día y en todos aquellos á la carte, el bacalhau difícilmente cansa, porque las recetas con las que es preparado son de veras muy varias.

El acompañamiento más común es con las patatas, en preparaciones bastante sustanciosas: con patatas y garbanzos (com batata e grão), á Gomes da Sá (sancochado con las patatas y sazonado con cebolla, aceitunas y huevos hervidos), á Brás (que no es a la brasa [á brasa]! sino revuelto con huevos, patatas y aceitunas), sfoliado com batatas o á conventual (hervido, deshojado y amasado con puré de patatas y luego cocido en horno).

Otra preparación muy común es á minhota (empanado y frito).

Variantes más ligeras pero igualmente óptimas y sabrosas son á portuguesa (en húmedo con tomate y ajo), á alentejana (al horno con patatas, tomates, pimientos verdes y aceitunas negras), cozido con verduras mixtas hervidas, de caldeirada (en húmedo con verduras mixtas), á biscainha (enharinado y pasado en la sartén, lugo sazonado con tomate, aceite, ajo y cebolla y cocido en horno).

Encontrarán cada tipo de carne a la parrilla y en los pueblos y en las ciudades del interior a menudo se encuentran también cordero, cabrito y caza. En Porto una especialidad a base de carne es el callo, que es cocinada aquí de muchas maneras diferentes.

Otra "especialidad" de Porto es la francesinha, una chuleta con queso fundido encima , el huevo y una salsa a la cerveza: una bomba culinaria no precisamente al alcance de todos los estómagos…

En Portugal se producen y también se consumen muchos quesos, con gusto y "perfume" intensos. Algunos tipos de quesos cabrunos son servidos en tascas y restaurantes como entremeses, junto a aceitunas, patés varios o algún pincho casero.

Con respecto a estos entremeses, que son servidos a la mesa a prescindir de lo que han ordenado, recuérdense que no son incluidos en el precio del servicio sino que van a consumo y a menudo se puede llegar a pagar casi cuanto el plato principal. En el caso de los patés, servidos en pequeñas confecciones industriales monoporción, no merece la pena, pero si son afortunados entre los pequeños entremeses expresos podrán encontrar óptimas sardinas emparrilladas, verduras empasteladas y fritas en el momento u otras preparaciones parecidas; óptimas también son las aceitunas, generalmente del tipo grande y pulposo, parecidas a las que se encuentran en el sur de Italia o en Grecia.

Numerosos también los vinos, tanto rojos como blancos. Por vinho verde se entiende el vino nuevo, ligero y refrescante.

El vino portugués más conocido no es pero un vino de mesa, sino un vino licoroso, el Porto:  producido de los viduños cultivados en los verdes valles del Douro, es llevado a envejecer en las históricas cantinas de Porto, donde la sabia ciencia de los enólogos elegirá las mejores mezclas de viduños y establecerá cual año se convertirá en un precioso vintage. Haciendo el tour de las cantinas de la ciudad podrán probar diferentes calidades, tanto blancas como rojas, y comprar directamente de los productores, con descuentos incluso hasta el 20%, lo que más les ha gustado. Las degustaciones en las cantinas de Porto generalmente son gratuitas o incluidas en el precio de una visita con guía, absolutamente aconsejable y económica (generalmente entre los 2 y 4 euros).

Por lo que concierne los dulces, se puede elegir entre una infinita variedad de dulces con almendras, nueces, avellanas u otra pastelería seca, y la rica pastelería fresca: son óptimas tanto las pastas de desayuno, con brioches y croissant generalmente grandes el doble de aquéllas que se encuentran en el centro/norte Italia, como las tartas, con cremas, fruta fresca, chocolate, que también en las pastelerías se pueden consumir a porción en las tascas y en los restaurantes.

De probar los flanes artesanales, con arroz o con leche, y, si están en Lisboa, los pasteis de Belém, exquisitos pastelitos de hojaldre rellenos de crema pastelera, servidos calientes y de sazonar con canela o azúcar en polvo a placer.

En los mercados de fruta y verdura se encuentran comúnmente mango, papaya, plátanos (aquellas largas y verdes), patatas dulces y otros frutos tropicales, todos procedentes de la isla de Madeira.

No podía faltar obviamente el café por el pasado colonial en tierra brasileña; Portugal es reconocido a la unanimidad  como el país en que se encuentra el más bueno expreso después de Italia! En las bodegas de café la pasión por los aromáticos granos negros da libre desahogo también en  los escaparate, donde a menudo son expuestos enteros repertorios de aparatos de moka para todos los gustos y para todos los bolsillos.